febrero 6, 2020 Por Admin 0

Simplemente sé tú mismo y la persona adecuada llegan a ti

No importa si eres un soñador, un optimista, si eres autentico, si eres buena persona o amable, si a veces hablas fuerte, eres poseedor o haces muchas locuras eso te hace ser único. Defiende tus ideales, lo que eres, defiende cada cosa que tenga que ver contigo aunque a muchos les parezcas diferente o raro, tus manías y opiniones, sé tú mismo. Mantén esa personalidad única y las personas que de verdad quieren estar a tu lado, llegaran solas.

Cuando tratamos de ser alguien que no somos para ser lo que otros esperan, perdemos lo más hermoso de nuestro ser: nuestra personalidad. Cuando dejamos a un lado lo que realmente somos, a nuestro alrededor tendremos personas que querríamos lejos, personas que no le suman nada a nuestra vida. Cuando queremos caer bien a todo el mundo, somos personas manejables.

Cada día nuestra vida se va tornando gris, tenemos un mundo donde no existe el brillo, donde no hay una total felicidad. Por eso tenemos que descubrir y defender quienes realmente somos, lo que nos hace distinto a los demás, tenemos que ser seres únicos e irrepetibles.

Ser uno mismo en un mundo de personas iguales

El mayor problemas que tenemos para comunicarnos, llegar a estar de acuerdos o incluso establecer relaciones personales significativas es que no creemos en nosotros mismos. Esas inseguridades nos hacen ver como la persona que no somos. Si vivimos con miedo, el fracaso nos acompañara en todos los niveles.

Ser uno mismo puede escucharse fácil, pero en una sociedad donde se empeña a que todos seamos iguales no es nada fácil. Desde pequeños en las escuelas nos enseñan a que todos pensemos del mismo modo y en aunar aptitudes en una misma jerarquía. Y en el ámbito laboral, hay empresas que prefieren personas dóciles y fáciles de manejar que no desafíen las reglas de la organización.

NO es fácil ser único cuando todos van por el mismo camino y el mismo destino.

A pesar de todo estamos obligados a luchar, a defender lo que somos y a esforzarnos para ser nosotros mismos. Ser fiel a uno mismo nos puede costar ser incomprendidos, ser el niño solitario en los recreos, ser el empleado peleón, que contesta o protesta por las cosas que creen que son mejor. Puede ser un poco complicado, pero en el momento en que decidimos darnos el ´Si, tengo que cambiar´ es el punto de partida para acercarnos a la verdadera felicidad, no a la felicidad fingida que ya nos habíamos acostumbrado.

Aprendamos a defender nuestra identidad, a demostrar con seguridad nuestra alegría, a llevar la magia y la originalidad que llevamos por dentro. Si somos nosotros mismos abriremos puertas a esas personas, a esas cosas y oportunidades que nos darán la felicidad.