Oración por un hijo rebelde

Padre celestial, por el amor que me tienes y por la autoridad que me das de instruir y guiar por el camino del bien a mis hijos; hoy lo consagro a ti Señor, para que lo renueves en una persona nueva y pueda desvanecer todo acto de rebeldía que exista en él. Declaro en el nombre de tu amado hijo Jesús, que mi hijo será una persona sumisa, una persona que controla sus emociones y no actúa por impulso, una persona que escucha y se lleva de los consejos de sus padres. ¡Oh! amado Dios reprende todo pecado que ha causado la iniquidad en el comportamiento de mi hijo.

Señor, dale entendimiento a mi hijo, dale lucidez para que pueda ver sus acciones y pueda reconocer que sus acciones no son las correctas. Señor, que entienda que soy su padre y que quiero lo mejor para él. Dios, que mi hijo sea una persona respetuosa y que no me alce la voz cuando lo corrijo por sus malas acciones.

Dios mío, también te pido paciencia y tu sabiduría para instruir a mi hijo por un buen camino. Y si por algún motivo fui yo que le falté el respecto a mi hijo, te pido entendimiento para reconocer mi error y también compresión de mi hijo para que pueda entender que somos humanos y nos equivocamos.

Señor, cuida de él, aléjalo de las malas amistades, tú que conoces el tierno corazón que tiene mi hijo, no permitas que el enemigo cambie el comportamiento de ese ser tan maravilloso que me has dado para atraer alegría a mi vida. Señor, confió en tu poder y sé que vas a cambiar el comportamiento de mi hijo y lo convertirás en un hijo obediente, un hijo que respeta a sus padres y a los demás persona, un hijo que respeta tus leyes y las del mundo, un hijo que escucha los consejos y lo pone en práctica, un hijo amoroso y comprensivo, dispuesto a servir y ayudar a los demás. Amén.

Si haces esta oración con Fe, puedes tener la certeza que Dios te escucha y que siempre está a tu lado. Deposita todas tus cargas en Él, porque Él es todopoderoso y nunca te abandonará en los momentos de dificultad, sigue adelante con gozo y entusiasmo, pues Dios ha destinado grandes cosas para bendecir tu vida.

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