ORACIÓN PARA ALEJAR MALES, ENFERMEDADES Y ENVIDIA

Oh glorioso padre celestial, defensor de los desamparados, que Tu luz descienda sobre mí vida y cuide de este siervo indefenso, envuélveme sobre Tu protectora alas y que en tus dulces brazos encontremos refugio y amparo.

Señor y mi Justo Juez, caudillo de los ejércitos, médico de los enfermos, compañero de los desamparados, socorro de los afligidos, defensor de los indefenso, Juez de la verdad e inequidad, mi escudo ante la adversidad, sálvame y libérame de todo mal, de toda injusticia y de toda enfermedad.

Tu eres Santo, mi Dios de bondad, que vela cada uno de mis pasos y el que me guarda de la acecha del enemigo. Por ello y confiado en el inmenso amor que has manifestado sobre tus hijos, vengo ante Ti con el corazón en la mano y con la fe igual que Abrahán en busca de Tu auxilio y liberación

Te suplico mi amado Dios que me cuides y me proteja, guárdame de los peligros del alma y del cuerpo, me resguardo bajo Tu Santo manto, y toda enfermedad, envidia, injusticia, egoísmo y malos deseos hacia mí serán desvanecido en el nombre de Tu Santo Poder.

Padre Santo, con todo el fervor de mi espíritu, ruego a Ti para que me concedas salud ante la enfermedad, ayúdame a sanar mis heridas y a salir victorioso de esta adversidad. Señor, protegido estoy contigo, porque limpias toda piedra de tropiezo en mi camino y me defiende ante todo aquello que me pueda causar daño. En tus manos celestiales pongo lo que me aflige y me preocupa, para que haga un milagro en mi vida.

(Pronuncia con fe lo que deseas obtener)

Señor, no me desampares, presérvanos en todos los momentos de dificultad, que esté siempre presente en cada decisión que tomemos, que seas Tú guiando nuestras manos en cada una de nuestras actividades, y cuando se presente alguna situación difícil para nosotros, recuérdanos que Tu eres nuestro padre, Él que nunca no va a desamparar. Amén.

Si haces esta oración con Fe, puedes tener la certeza que Dios te escucha y que siempre está a tu lado. Deposita todas tus cargas en Él, porque Él es todopoderoso y nunca te abandonará en los momentos de dificultad, sigue adelante con gozo y entusiasmo, pues Dios ha destinado grandes cosas para bendecir tu vida.

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