ORACIÓN DEL CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

Padre Celestial, hoy culmina el nuevo año litúrgico con el tiempo de adviento, tiempo de preparación y espera. Donde tu palabra nos dice: (Lucas 21: 25-28, 34-36), Estar atento y vigilar la llegada de nuestro amado Señor Jesús.

Señor Jesús, en esta última semana de adviento, pongo a mi familia en tus manos, para que en esta fiesta navideña nos permita avanzar por el camino del perdón. ¡Perdónanos! por nuestros errores y ayúdanos a perdonar a quienes hemos ofendido. Engrandece mi alma Señor, y que mi espíritu se llene de gozo ante la llegada de mi salvador, porque tú has puestos los ojos en este humilde servidor y me has colmados de grande bendiciones, dandome una familia comprensiva, cariñosa y amorosa.

Señor, hoy enciendo la última vela cuatros cirios como símbolo de preparación para recibirte en estas épocas navideñas. Donde la luz de las velas es símbolo, que el hijo de nuestro amado Señor Dios Padre, ha venido al mundo para disipar las tinieblas y depositar esperanza en nuestros corazones. Que desplegó la fuerza de su brazo,  dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó la grandeza de los humilde, quien a los hambriento colmo de riqueza y puso pan en su boca, hoy te recibo con grandeza porque tu eres dueño de mi vida y a ti te pertenezco yo.

Señor, mientras se aproxima tu llegada, te pido que nos ilumines con tu esplendor, despeje toda oscuridad y nos permita recibir tu llegada y este nuevo año que se aproxima; libre de preocupaciones y renovando mis pensamientos con una actitud positiva.

Señor, los pájaros y cada rincón de la tierra se alegra en estos días y la iglesia y tus fieles seguidores desborda de gozo ante el nacimiento de nuestro amado niño Jesús. Lleno de esperanza y con un corazón eternamente agradecido, yo y mi familia y tu pueblo preparamos esta corona con ramos del bosque y la adornamos con luces, ante tu llegada Señor Jesús.

Señor, que tu amor desborde en este mes de diciembre y que mi familia, mis amigos y yo estemos cuidado bajo tu divina protección. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, por Él mismo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Haz esta súplica con agradecimiento, sueño y regocijo te acercará a Dios y te permitirá darle gracias por su desprendimiento, por todos los dones y regalos que Él te da a diario y pedirle que siga guiando tus pasos por sendas de éxito y dicha.

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