EVANGELIO DEL DÍA DE HOY VIERNES

Epístola I de San Juan 1,5-10.2,1-2.

Dios es luz que ahuyenta nuestras angustias y miedos, y en él no hay tinieblas, y solo tiene amor para dar.

Y sí que queremos entregar nuestra vida a él y caminamos por valle de tinieblas, nos dejamos envolver de la mentira y no procedemos conforme a su voluntad. Nosotros no permanecemos en él y él no permanece en nosotros.

Pero si queremos entregar nuestra vida a él, y caminar por su luz, el refleja su brillo en nosotros, y estaremos en comunión unos con otros, y su Santo Espíritu nos purificará de todo pecado.

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros.

Debemos proceder a confesar nuestros pecados, porque Dios es fiel y justo, el siempre perdona nuestros errores si venimos arrepentidos de corazón, y como recompensa de su amor él nos purifica de toda maldad.

Pero si aseguramos que estamos libre de pecado, somos mentiroso, y Dios aborrece las mentiras y aborrece más al emisor, por mentirle al que todo lo sabe, por tanto, si decimos que estamos libre de pecado, su palabra no está en nosotros.

Queridos hermanos, les he escribo esta cosa para que no pequen y tenga temor de Dios. Pero si alguno peca, tenemos un defensor ante el Padre: Jesucristo, el Justo y misericordioso.

Él es la Víctima propiciatoria por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO.

AMÉN.

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